El dolor profundo del hombro al lanzar, nadar, jugar al pádel o levantar peso puede tener diferentes causas. Una de ellas es la lesión SLAP, que afecta la parte superior del labrum y su relación con el tendón largo del bíceps.
Recibir este diagnóstico en una resonancia suele generar preocupación. Sin embargo, encontrar una lesión SLAP no significa automáticamente que sea la causa del dolor ni que deba realizarse una cirugía.
La decisión depende de cómo comenzó el problema, la edad, el tipo de lesión, el deporte, los síntomas, las demandas funcionales y la respuesta a una rehabilitación correctamente planificada.
¿Qué es una lesión SLAP?
El labrum es un anillo de tejido fibrocartilaginoso que rodea la cavidad glenoidea. Ayuda a profundizarla, contribuye a la estabilidad del hombro y sirve como punto de inserción para ligamentos y para el tendón largo del bíceps.
SLAP corresponde a las palabras inglesas Superior Labrum Anterior to Posterior. Describe una lesión localizada en la parte superior del labrum que se extiende desde adelante hacia atrás, alrededor de la inserción del bíceps. No todas las lesiones tienen las mismas características: algunas representan un desgaste estable y otras comprometen la fijación del bíceps.
¿Cómo puede producirse?
Una lesión SLAP puede aparecer por un traumatismo o por movimientos repetitivos. Entre los mecanismos posibles se encuentran:
- Caída sobre la mano extendida.
- Tracción brusca del brazo.
- Levantamiento repentino de una carga.
- Luxación del hombro.
- Movimiento violento con el brazo elevado.
- Lanzamientos o entrenamientos repetidos por encima de la cabeza.
- Sobrecarga en natación, vóley, tenis, pádel o levantamiento de pesas.
En los lanzadores, el problema puede relacionarse con movimientos a gran velocidad, cambios en la movilidad del hombro, control escapular insuficiente y alteraciones de la cadena de movimiento.
También existen cambios degenerativos asociados con la edad. La Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos señala que el desgaste o deshilachamiento superior puede formar parte del proceso de envejecimiento, especialmente después de los 30 a 40 años.
¿Qué síntomas puede provocar?
- Dolor profundo dentro del hombro.
- Molestia al lanzar o realizar un saque.
- Dolor al levantar peso sobre la cabeza.
- Chasquido o sensación de enganche.
- Pérdida de velocidad o precisión al lanzar.
- Sensación de “brazo muerto”.
- Fatiga temprana o disminución del rendimiento.
- Menor movilidad o dolor en posiciones determinadas.
Estos síntomas no son exclusivos de una lesión SLAP. También pueden aparecer en problemas del manguito rotador, tendón del bíceps, cápsula, articulación acromioclavicular o inestabilidad. Un chasquido aislado y sin dolor tampoco confirma una lesión.
¿Cómo se diagnostica?
Historia clínica
Resulta importante conocer cómo comenzó el dolor, si existió una caída, tracción o luxación, en qué fase del lanzamiento aparece, si disminuyó el rendimiento, qué movimientos reproducen los síntomas y qué tratamientos ya se realizaron.
Examen físico
La exploración puede evaluar movilidad, fuerza, estabilidad, manguito rotador, tendón del bíceps, control escapular y gestos deportivos. Existen pruebas específicas para el labrum, pero ninguna permite confirmar o excluir por sí sola una lesión SLAP. Una revisión sistemática sobre las maniobras clínicas refuerza la necesidad de interpretar los hallazgos en conjunto.
Estudios por imágenes
Las radiografías no muestran directamente el labrum, pero ayudan a identificar alteraciones óseas y otros diagnósticos. La resonancia magnética y, en algunos casos, la artro-resonancia pueden aportar información sobre el labrum, el bíceps y el manguito rotador.
Sin embargo, una imagen compatible con lesión SLAP no demuestra automáticamente que esa alteración sea dolorosa. Un estudio en adultos de 45 a 60 años sin síntomas encontró una elevada frecuencia de diagnósticos de lesión superior del labrum en resonancias. La imagen siempre debe relacionarse con la historia y el examen.
¿Siempre necesita cirugía?
No. En numerosos pacientes se recomienda comenzar con un tratamiento no quirúrgico, especialmente cuando no existe un traumatismo importante, inestabilidad marcada o una lesión asociada que requiera intervención.
Una revisión sistemática en deportistas encontró que el tratamiento conservador puede permitir el retorno deportivo, particularmente entre quienes completan el programa de rehabilitación.
El tratamiento inicial puede incluir:
- Modificación temporal de actividades dolorosas.
- Regulación del volumen de lanzamientos o ejercicios.
- Recuperación de la movilidad necesaria.
- Fortalecimiento del manguito rotador.
- Trabajo de estabilizadores escapulares.
- Entrenamiento de tronco y miembros inferiores.
- Corrección de déficits en la cadena cinética.
- Reintroducción progresiva de gestos deportivos.
- Revisión de la técnica y de las cargas de entrenamiento.
El objetivo no consiste solamente en fortalecer el hombro. En un lanzador, la producción y transferencia de fuerza también dependen de las piernas, la cadera, el tronco y la escápula.
¿Cuánto tiempo debe probarse la rehabilitación?
No existe una duración universal. La respuesta depende del tipo de lesión, el tiempo de evolución, el deporte, el calendario competitivo y las alteraciones encontradas durante la evaluación.
Un programa adecuado necesita tiempo suficiente para producir adaptaciones y para probar progresivamente el movimiento que antes provocaba los síntomas. Durante el proceso conviene valorar dolor, movilidad, fuerza, resistencia, control escapular, tolerancia al gesto deportivo y respuesta durante las 24 horas posteriores.
¿Cuándo puede considerarse una artroscopia?
La cirugía puede evaluarse cuando persisten dolor y limitación relevantes después de un tratamiento conservador bien realizado, y existe una correlación razonable entre los síntomas, el examen y la lesión observada.
- Lesión traumática e inestable.
- Compromiso del anclaje del bíceps.
- Síntomas mecánicos importantes.
- Lesiones asociadas o inestabilidad del hombro.
- Alta demanda deportiva o laboral.
- Imposibilidad de recuperar el rendimiento.
- Recurrencia al aumentar las cargas.
No debería decidirse una cirugía únicamente por una frase del informe de resonancia.
¿Qué procedimientos pueden realizarse?
Desbridamiento
Consiste en regularizar tejido deshilachado o inestable. Puede utilizarse en determinados patrones que no necesitan una reparación completa.
Reparación del SLAP
El labrum superior se fija nuevamente a la glena mediante implantes y suturas. Puede considerarse en pacientes jóvenes seleccionados, especialmente ante una lesión traumática con tejido reparable y altas demandas funcionales.
Tenodesis del bíceps
El tendón largo del bíceps se libera de su inserción superior y se fija en otra zona del húmero. Puede utilizarse en pacientes con compromiso del bíceps, cambios degenerativos, lesiones asociadas o características que hacen menos conveniente una reparación labral.
No existe una técnica superior para todas las personas. Una revisión comparativa en pacientes jóvenes muestra que la selección debe considerar edad, deporte, tipo de lesión y calidad del tejido.
¿La cirugía garantiza volver al mismo nivel?
No. Una revisión sistemática publicada en 2025 encontró que, después de una reparación artroscópica superior del labrum, el 77,5% de los deportistas regresó a alguna forma de práctica y el 68,2% alcanzó el mismo nivel previo. Entre quienes utilizan repetidamente el brazo por encima de la cabeza, el retorno al nivel anterior fue menor.
Estos datos deben interpretarse con cautela debido a las diferencias entre poblaciones, técnicas y protocolos. La recuperación también depende de lesiones asociadas, rigidez, rehabilitación, disciplina, posición de juego, fuerza, movilidad y confianza.
¿Cómo se decide el regreso deportivo?
El retorno no debería basarse únicamente en la cantidad de meses transcurridos. Antes de competir conviene valorar dolor, movilidad específica, fuerza y resistencia del manguito y la escápula, estabilidad, potencia, confianza y capacidad para repetir el gesto sin deteriorar la técnica.
En los deportes de lanzamiento debe realizarse una progresión gradual de distancia, intensidad, volumen y frecuencia. Aumentar todas estas variables simultáneamente dificulta identificar qué carga no está siendo tolerada.
¿Cuándo conviene consultar con mayor rapidez?
- Traumatismo con incapacidad para elevar el brazo.
- Luxación o sensación de que el hombro se salió.
- Debilidad repentina o deformidad.
- Pérdida de sensibilidad.
- Mano fría o pálida.
- Dolor intenso que no disminuye.
- Fiebre, enrojecimiento o aumento de temperatura.
- Bloqueo articular persistente.
Estos síntomas pueden corresponder a lesiones diferentes o asociadas que requieren atención específica.
Una conclusión práctica
Una lesión SLAP no se opera automáticamente ni debe interpretarse de manera aislada. En muchos pacientes se comienza con manejo de cargas y rehabilitación. La artroscopia puede ser apropiada cuando persiste una limitación importante, existe una lesión inestable o las necesidades deportivas justifican el procedimiento.
Para quienes practican pádel, natación, surf, vóley, básquet, crossfit o deportes de lanzamiento en Mar del Plata, la evaluación debería considerar el gesto específico, la frecuencia de entrenamiento y el objetivo real de regreso.
Este artículo es informativo y no sustituye una evaluación médica ni una indicación individual de tratamiento.
Preguntas frecuentes
¿Un chasquido significa que tengo una lesión SLAP?
No. Los chasquidos pueden presentarse sin una lesión relevante. Tienen mayor importancia cuando se acompañan de dolor, bloqueo, debilidad o pérdida funcional.
¿Una resonancia confirma que el SLAP causa mi dolor?
No necesariamente. Puede mostrar alteraciones presentes en personas sin síntomas. El hallazgo debe coincidir con la historia, el examen y el comportamiento del dolor.
¿Puedo continuar entrenando?
En algunos casos sí, ajustando los ejercicios, el volumen y la intensidad. Si el dolor aumenta, altera la técnica o persiste después del entrenamiento, conviene revisar la carga.
¿Las infiltraciones reparan el labrum?
No. Pueden tener indicaciones concretas para controlar síntomas o ayudar en la evaluación, pero no vuelven a fijar una lesión labral.
¿Todas las lesiones SLAP son iguales?
No. Existen distintos patrones y grados de estabilidad. Además, pueden coexistir lesiones del bíceps, manguito rotador o cápsula.
¿Después de una reparación podré volver a lanzar?
Muchos deportistas regresan, pero no todos recuperan el nivel previo. El resultado depende de la lesión, la cirugía, la rehabilitación y las demandas específicas.
¿La tenodesis es siempre mejor que reparar el labrum?
No. Ambas técnicas tienen indicaciones, ventajas y limitaciones. La selección depende de las características individuales y no solamente de la edad.


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