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DR. AZER LAMOUR
Traumatología del deporte
y terapias biológicas

Dolor de rodilla: 30 preguntas que me hacen en el consultorio

Ilustración de una rodilla con sus zonas destacadas y signos de pregunta alrededor

Por el Dr. Azer Lamour — Traumatología del deporte y artroscopia. Mar del Plata.

Después de años atendiendo rodillas en Mar del Plata, aprendí que la consulta casi nunca empieza por el diagnóstico. Empieza por una pregunta suelta, dicha con culpa, casi pidiendo permiso: «doctor, ¿esto es normal?».

Esta guía reúne las treinta preguntas que más escucho. No reemplaza la consulta —ninguna guía lo hace, porque la rodilla se examina con las manos—, pero te va a servir para llegar sabiendo qué preguntar, para entender por qué te pido un estudio y no otro y, sobre todo, para distinguir lo que puede esperar de lo que no.

Está escrita en el orden real de una consulta: primero el dolor que recién aparece, después el diagnóstico, los estudios, los tratamientos, la decisión quirúrgica y la vuelta a la actividad.

Cuando el dolor recién empieza

1. Me empezó a doler la rodilla sin golpe ni caída. ¿Es posible?

Es lo más frecuente de todo. La mayoría de los dolores de rodilla que veo no arrancan con un traumatismo sino con un cambio: empezaste a correr, cambiaste de calzado, subiste la carga en el gimnasio, te mudaste a un departamento con escaleras, volviste al pádel después de tres meses. El tejido no se lesiona por el esfuerzo de un día; se lesiona por la diferencia entre lo que venías haciendo y lo que le pediste de golpe. Cuando te pregunto «¿qué cambió en las últimas seis semanas?», no estoy haciendo conversación: esa respuesta suele contener el diagnóstico.

2. ¿Cuántos días puedo esperar antes de consultar?

Como regla práctica: si el dolor es leve, no te hincha la rodilla, te deja caminar y va mejorando solo, podés esperar entre diez y catorce días con carga reducida. Si a las dos semanas seguís igual, o si en cualquier momento aparece hinchazón, la rodilla se te traba o te falla al apoyar, no esperes más. Lo que se cronifica no es solo el dolor: son las compensaciones. Un mes rengueando cambia la forma en la que usás la cadera y el tobillo, y después hay que tratar tres cosas en vez de una.

3. ¿Hielo o calor?

Hielo cuando la rodilla está caliente, hinchada o acaba de lesionarse: quince a veinte minutos, con un paño de por medio, varias veces al día. Calor cuando el problema es rigidez y no inflamación, típicamente en artrosis o a la mañana antes de moverte. La confusión habitual es poner calor sobre una rodilla inflamada porque «alivia en el momento»: alivia diez minutos y después hincha más. Si dudás, mirá la rodilla y tocala comparando con la otra. Si está más gorda y más caliente, es hielo.

4. ¿Tengo que hacer reposo total?

Casi nunca. El reposo absoluto fue la indicación estándar hace treinta años y hoy sabemos que hace más daño que beneficio: el cartílago se nutre del movimiento y el cuádriceps empieza a perder fuerza en pocos días de inactividad. Lo que sí corresponde es reposo relativo: sacar el gesto que duele y mantener todo lo demás. Si te duele correr, nadá o andá en bici. Si te duele bajar escaleras, bajá en ascensor pero seguí caminando en plano. La rodilla se recupera moviéndose dentro del rango que no la irrita.

5. ¿Sirve la rodillera?

Sirve para cosas concretas. Primero, para dar sensación de estabilidad y confianza mientras recuperás fuerza, sobre todo después de un esguince o una luxación de rótula. Segundo, en artrosis, una rodillera de descarga bien indicada puede bajar el dolor al caminar. No sirve para «prevenir» lesiones en una rodilla sana ni para reemplazar el trabajo muscular. Mi indicación habitual es usarla para la actividad que la exige y no convertirla en un hábito de todo el día que te haga postergar los ejercicios.

6. ¿Puedo tomar un antiinflamatorio por mi cuenta?

Un antiinflamatorio de venta libre por tres a cinco días en un dolor agudo es razonable en la mayoría de los adultos sanos. El problema empieza cuando se transforma en un hábito de meses, porque enmascara la señal que necesitás para saber si estás mejorando y tiene efectos reales sobre el estómago, el riñón y la presión arterial. Además, hay personas en las que están directamente contraindicados. Si tenés que tomar algo todos los días para poder moverte, ese es el motivo de consulta, no un dato secundario. Consultá siempre con tu médico antes de sostener una medicación en el tiempo.

Entender qué te está pasando

7. ¿Qué me dice el lugar exacto donde me duele?

Muchísimo, y es lo primero que te voy a preguntar. Dolor en la cara interna: menisco interno o artrosis del compartimento medial. Cara externa: menisco externo o, si sos corredor, banda iliotibial. Adelante, alrededor o debajo de la rótula: dolor patelofemoral, condromalacia, tendinopatía rotuliana. Atrás, en el hueco: quiste de Baker o lesión meniscal posterior. Dolor difuso que no podés señalar con un dedo: casi siempre artrosis o un problema inflamatorio. Cuando te pido que señales con un solo dedo dónde duele, estoy reduciendo el diagnóstico a la mitad.

8. ¿Y el momento en que duele?

Es el segundo gran dato. Dolor al bajar escaleras o al levantarte de una silla baja: patelofemoral. Dolor al arrancar después de estar sentado, que mejora caminando: artrosis. Dolor que aparece siempre al mismo kilómetro de la corrida: sobrecarga, no lesión estructural. Dolor nocturno que te despierta: merece atención especial, porque el dolor mecánico normalmente calla de noche. Dolor que aumenta a lo largo del día: sobrecarga articular. El horario del dolor es información diagnóstica, no un detalle de color.

9. ¿Qué significa que me cruja la rodilla?

Casi siempre, nada. El crujido indoloro —crepitación— es tan frecuente en rodillas sanas como en rodillas enfermas. Es gas en el líquido articular, tendones que saltan sobre relieves óseos, o superficies cartilaginosas que no son espejos perfectos en nadie. El crujido que sí me interesa es otro: el que duele, el que aparece junto con hinchazón, o el chasquido único y fuerte del momento de una lesión. Si tu rodilla suena pero no duele ni se hincha, tenés una rodilla ruidosa, no una rodilla enferma.

10. Se me traba la rodilla. ¿Qué es eso?

El bloqueo verdadero es un signo importante: la rodilla se queda trabada en flexión y no podés estirarla del todo aunque quieras, hasta que después de unos minutos «se acomoda» sola o con un movimiento. Eso suele significar que hay algo mecánico interpuesto entre las superficies articulares: típicamente un fragmento de menisco desplazado, a veces un cuerpo libre de cartílago. Es distinto del «se me quedó dura» por dolor o por hinchazón, que es mucho más común y menos específico. El bloqueo verdadero es de las pocas situaciones donde acelero los tiempos de estudio. Lo explico en detalle en los 6 síntomas de una rotura de menisco.

11. La rodilla me falla, siento que se va. ¿Es el ligamento?

Puede ser, pero no siempre. La inestabilidad real —la sensación de que la rodilla se desplaza y te tira al piso— es típica de la insuficiencia del ligamento cruzado anterior. Pero hay una falla mucho más frecuente y menos grave: la que produce el dolor. Cuando duele, el cuádriceps se inhibe por reflejo y la pierna cede un instante. También falla una rodilla con un fragmento meniscal, o una rótula que se subluxa. Diferenciarlas es exactamente lo que hace el examen físico, con maniobras específicas para cada estructura.

12. Se me hinchó. ¿Cuánto tardó en hincharse?

Es la pregunta que más información aporta después de un traumatismo. Si la rodilla se hinchó en las primeras dos horas, suele ser sangre dentro de la articulación —hemartrosis— y en la mayoría de los casos significa una lesión estructural importante: ligamento cruzado anterior, fractura osteocondral o luxación de rótula. Si tardó doce a veinticuatro horas, suele ser líquido inflamatorio y el abanico es más amplio y benigno. Anotá el horario si te pasa: es un dato que después nadie recuerda con precisión y que cambia la conducta.

13. ¿La artrosis es solamente por la edad?

No, y esta es la idea que más pacientes deja resignados sin motivo. La edad es un factor, pero pesan tanto o más el peso corporal, la fuerza muscular, los antecedentes de lesión meniscal o ligamentaria, la genética y el eje de la pierna. Hay personas de ochenta años con rodillas radiológicamente aceptables y personas de cincuenta con artrosis avanzada. Y lo más importante: aunque el cartílago perdido no vuelve, el dolor y la función sí se modifican. La artrosis no es un destino, es una condición que se gestiona; lo desarrollo en qué frena la artrosis de rodilla y qué no sirve.

Los estudios

14. ¿Me hace falta una radiografía?

En muchos casos sí, y suele ser el primer estudio, no un trámite. La radiografía muestra el hueso, el espacio articular y el eje de la pierna, tres cosas que la resonancia informa peor. En un paciente con sospecha de artrosis, una radiografía de pie —con carga— vale más que una resonancia acostado, porque recién ahí se ve cuánto espacio articular queda cuando la rodilla trabaja. Si te la hicieron acostado y hay sospecha de artrosis, probablemente haya que repetirla.

15. ¿Y la resonancia? ¿Por qué no me la pedís siempre?

Porque la resonancia informa hallazgos, no diagnósticos, y en rodilla eso es un problema real. Hay estudios que muestran lesiones meniscales en un porcentaje muy alto de personas mayores de cincuenta años sin ningún síntoma. Si pido una resonancia sin una hipótesis clínica previa, es bastante probable que aparezca algo, y ese algo te va a preocupar aunque no sea la causa de tu dolor. La resonancia se pide cuando el resultado va a cambiar lo que hacemos: sospecha de lesión ligamentaria, bloqueo verdadero o falta de respuesta a un tratamiento bien hecho.

16. Mi resonancia dice «lesión degenerativa del menisco». ¿Me tengo que operar?

En la enorme mayoría de los casos, no. La lesión degenerativa del menisco es el desgaste esperable de un tejido que lleva décadas trabajando, y forma parte del mismo proceso que la artrosis: es un hallazgo, no un evento. La evidencia de los últimos quince años es bastante consistente en que la meniscectomía artroscópica en estos casos no supera al ejercicio supervisado, y sacar tejido meniscal puede acelerar el desgaste. Distinto es la rotura traumática en una rodilla joven o la que produce bloqueo verdadero: lo explico en ¿siempre hay que operar el menisco?

17. ¿Sirve la ecografía en la rodilla?

Sirve para lo que ve bien: tendones, bursas, quistes, colecciones líquidas y, sobre todo, para guiar una infiltración en tiempo real. No sirve para ver meniscos internos, ligamentos cruzados ni cartílago articular, que están dentro de la articulación y fuera del alcance del ultrasonido. Es un estudio operador-dependiente: su valor depende mucho de quién lo hace. En mi práctica la uso sobre todo como herramienta de precisión al infiltrar.

18. ¿Sirven los análisis de sangre?

En un dolor mecánico típico, no aportan. Los pido cuando algo no encaja en el patrón mecánico: dolor en varias articulaciones a la vez, rigidez matinal de más de una hora, hinchazón con fiebre, dolor nocturno persistente o síntomas generales. Ahí hay que descartar causas inflamatorias, reumatológicas o infecciosas, que se tratan de manera completamente distinta y donde el retraso diagnóstico sí tiene consecuencias.

El tratamiento

19. ¿Qué es lo primero que hay que hacer?

En casi todos los diagnósticos de rodilla, lo primero es lo mismo: ajustar la carga y recuperar fuerza. No es la respuesta que la gente espera, porque suena a poco. Pero el cuádriceps y el glúteo son el sistema de amortiguación de la rodilla, y cuando funcionan bien la articulación recibe menos impacto en cada paso. La diferencia entre un paciente que mejora y uno que no rara vez está en el tratamiento sofisticado que recibió: está en si hizo o no el trabajo de fuerza durante las semanas suficientes.

20. ¿Cuánto tiempo tengo que hacer kinesiología?

El error más común es cortar cuando desaparece el dolor. El dolor se va antes que el déficit de fuerza, y esa ventana —donde ya no duele pero todavía no recuperaste— es donde se produce la mayoría de las recaídas. Para un cuadro de sobrecarga, pensá en ocho a doce semanas de trabajo progresivo. Para una lesión estructural o un posoperatorio, en meses. Y el objetivo no es «terminar las sesiones»: es alcanzar criterios medibles de fuerza y control comparados con la pierna sana.

21. ¿Qué ejercicios puedo hacer si me duele?

En general se toleran bien y sirven: sentadilla parcial dentro del rango que no duele, prensa a baja profundidad, extensión y flexión de rodilla con carga controlada, puente de glúteo, trabajo de abductores y equilibrio en una pierna. En lo cardiovascular, bicicleta con asiento alto y natación son las opciones más amables. La regla práctica que les doy a mis pacientes: se acepta un dolor de hasta 3 sobre 10 durante el ejercicio, siempre que baje en las 24 horas siguientes y no aparezca hinchazón. Si a la mañana siguiente estás peor, te pasaste de carga.

22. ¿Y qué es lo que no debería hacer?

Lo que empeora sistemáticamente casi cualquier rodilla dolorosa: sentadilla profunda con carga alta, extensión de rodilla en máquina con mucho peso en el rango final, saltos y pliometría antes de tener fuerza de base, correr en bajada, y el patrón general de «aguantar el dolor» durante semanas. Agrego un error que veo todo el tiempo: alternar reposo total con retomar al mismo nivel de antes. Ese ciclo de todo o nada es el que cronifica los cuadros. La progresión gradual no es una recomendación blanda: es el tratamiento.

23. ¿Bajar de peso cambia algo realmente?

Sí, y el efecto es mecánicamente desproporcionado: al caminar, la rodilla soporta varias veces el peso corporal en cada paso, y al bajar escaleras la multiplicación es todavía mayor. Unos pocos kilos menos se traducen en una descarga bastante mayor en cada apoyo, repetida miles de veces por día. Además, el tejido adiposo participa en la inflamación, así que el beneficio no es solo mecánico. No lo digo como reproche: es de las pocas variables con impacto grande y sostenido, y merece acompañamiento profesional para hacerlo bien.

24. ¿Las infiltraciones sirven o solo tapan el dolor?

Depende de cuál y para qué. El corticoide es potente y rápido para apagar un brote inflamatorio, pero su efecto dura semanas y no conviene repetirlo con frecuencia: sirve para desbloquear una situación, no como plan. El ácido hialurónico tiene evidencia discutida: algunas guías lo recomiendan en contra y otras lo dejan en zona de incertidumbre, aunque hay pacientes que refieren alivio. El plasma rico en plaquetas tiene una recomendación de fuerza limitada en la guía de la AAOS para artrosis leve a moderada, mientras que otras guías todavía no lo respaldan. Ninguno es un tratamiento en sí mismo: son herramientas para abrir una ventana en la que se pueda hacer el trabajo de fuerza. Lo detallo en PRP: qué puede y qué no puede hacer.

25. ¿Los suplementos para el cartílago funcionan?

La evidencia no los respalda. Para artrosis de rodilla, la guía del Colegio Americano de Reumatología recomienda en contra de la glucosamina y del condroitín, y el colágeno no tiene estudios de calidad suficiente. No son peligrosos en general, pero ninguno demostró frenar la artrosis. Si estás gastando en ellos, esa plata rinde mucho más puesta en kinesiología o en un programa de fuerza. Y si tomás otros medicamentos, consultalo, porque alguna interacción existe.

La cirugía

26. ¿Cómo decidís si hay que operar?

No opero una imagen: opero a un paciente con una imagen. Para llegar a la indicación quirúrgica tienen que coincidir tres cosas. Una, que haya una lesión estructural que la cirugía efectivamente pueda resolver. Dos, que los síntomas te limiten en tu vida real, no en una escala teórica. Tres, que el tratamiento conservador bien hecho —de verdad, con tiempo suficiente y carga adecuada— no haya alcanzado. Cuando falta cualquiera de las tres, la cirugía tiene muchas más chances de decepcionar. Hay excepciones que se operan sin esperar: bloqueo verdadero, ciertas lesiones agudas y algunas fracturas.

27. ¿La artroscopia es una cirugía menor?

Es mínimamente invasiva, que no es lo mismo que menor. Se hace por dos o tres portales pequeños, con menos dolor posoperatorio y una recuperación más rápida que una cirugía abierta, y muchas veces es ambulatoria. Pero entra a la articulación, tiene riesgos reales aunque poco frecuentes —infección, trombosis, rigidez— y requiere una rehabilitación seria después. La mayor parte del resultado no se juega en el quirófano sino en los meses siguientes. Cuando alguien me dice «es una limpieza de rodilla, algo simple», suelo detenerme ahí y explicarlo bien.

28. ¿Cuánto tiempo pierdo si me opero?

Depende mucho del procedimiento. Una meniscectomía selectiva permite volver a la actividad cotidiana en pocas semanas. Una sutura meniscal exige mucha más prudencia porque hay que proteger la cicatrización. Una reconstrucción de ligamento cruzado anterior es un proceso de nueve a doce meses hasta el deporte de contacto, y el plazo lo definen criterios funcionales y no el almanaque; lo explico en cuándo conviene operar el cruzado. Te doy los números concretos de tu caso antes de operar, porque una expectativa mal calibrada arruina un resultado técnicamente bueno.

Volver a la actividad

29. ¿Correr arruina las rodillas?

No, y la evidencia apunta bastante en la dirección contraria: los corredores recreativos tienen tasas de artrosis de rodilla iguales o menores que las personas sedentarias. Lo que sí lesiona es el error de dosificación: aumentar volumen o intensidad demasiado rápido, correr siempre en la misma superficie, no hacer nada de fuerza y sostener un plan sin semanas de descarga. El impacto controlado y progresivo es un estímulo positivo para el cartílago y el hueso. El impacto sin adaptación previa es el que lesiona.

30. ¿Cuándo puedo volver a jugar?

No por fecha, por criterios. Los que uso son cuatro: rango de movimiento completo y simétrico con la pierna sana; fuerza de cuádriceps e isquiotibiales por encima del 90 % de la pierna no lesionada; capacidad de correr, frenar, cambiar de dirección y saltar sin dolor ni hinchazón al día siguiente; y confianza real en la rodilla. Volver antes de cumplirlos es la causa más frecuente de nueva lesión, y la nueva lesión siempre cuesta más cara que la espera. Si venís de una cirugía de cruzado, mirá cuándo es seguro volver al deporte.

Cuándo no hay que esperar

Hay situaciones en las que no corresponde probar dos semanas a ver qué pasa. Consultá sin demora si tenés:

  • Hinchazón inmediata, dentro de las dos horas de un golpe o una torsión.
  • Imposibilidad de apoyar el pie o de dar cuatro pasos seguidos.
  • Deformidad visible de la rodilla o de la rótula.
  • Rodilla caliente y roja acompañada de fiebre o decaimiento general.
  • Bloqueo verdadero: no podés estirar la rodilla del todo.
  • Dolor nocturno persistente que te despierta y no cede con el reposo.
  • Pérdida de sensibilidad o de fuerza en el pie.

Ninguno de estos signos significa necesariamente algo grave. Todos significan que la evaluación no debería postergarse.

Cómo llegar a la consulta

Tres cosas que me ayudan mucho y que casi nadie trae: la línea de tiempo (cuándo empezó, qué estabas haciendo, qué cambió en las seis semanas previas), los estudios anteriores completos (las imágenes, no solo el informe) y tu objetivo concreto. No es lo mismo querer volver a jugar al fútbol los martes que querer bajar la escalera de tu casa sin agarrarte de la baranda. Te dejo una lista más completa en cómo preparar tu consulta de traumatología.

Dónde me podés consultar

Atiendo en tres consultorios de Mar del Plata. Elegí el que te quede más cómodo:

  • Sanatorio Belgrano — Belgrano 4329 · lunes de 14 a 17 h · (0223) 499-1900 · turnos en línea
  • CIS Consultorios Integrales del Sur — Fortunato de la Plaza 3668 · jueves de 16 a 19:30 h · (0223) 489-7029 · turnos en línea
  • Apex Médica — España 2155, 1.er piso · martes de 13:30 a 15:30 h y viernes de 9 a 13 h · WhatsApp 223 541-2638

Traé los estudios que tengas, con las imágenes y no solo el informe. También podés dejar tus datos y te contactamos.

Bibliografía y lecturas de referencia

  • Kolasinski SL, et al. 2019 American College of Rheumatology/Arthritis Foundation Guideline for the Management of Osteoarthritis of the Hand, Hip, and Knee. Arthritis & Rheumatology, 2020.
  • American Academy of Orthopaedic Surgeons. Management of Osteoarthritis of the Knee (Non-Arthroplasty), Clinical Practice Guideline, 2021.
  • Bannuru RR, et al. OARSI guidelines for the non-surgical management of knee, hip, and polyarticular osteoarthritis. Osteoarthritis and Cartilage, 2019.
  • Thorlund JB, et al. Arthroscopic surgery for degenerative knee: systematic review and meta-analysis. BMJ, 2015.
  • Beaufils P, et al. Surgical management of degenerative meniscus lesions: the 2016 ESSKA meniscus consensus. Knee Surgery, Sports Traumatology, Arthroscopy, 2017.
  • Alentorn-Geli E, et al. The association of recreational and competitive running with hip and knee osteoarthritis: a systematic review and meta-analysis. Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy, 2017.
  • Culvenor AG, et al. Prevalence of knee osteoarthritis features on MRI in asymptomatic uninjured adults: a systematic review and meta-analysis. British Journal of Sports Medicine, 2019.
  • Ardern CL, et al. 2016 Consensus statement on return to sport from the First World Congress in Sports Physical Therapy, Bern. British Journal of Sports Medicine, 2016.

Dr. Azer Lamour — Traumatología del deporte y artroscopia. Mar del Plata.

Contenido revisado en octubre de 2026. Esta información es orientativa y de carácter general: no reemplaza la consulta médica presencial ni constituye un diagnóstico. Ante un dolor persistente, consultá con un profesional.

Respuestas

  1. […] más al costado, más atrás, o si aparece en otros momentos— te conviene leer la guía general: Dolor de rodilla: 30 preguntas que me hacen en el consultorio, donde repaso los distintos tipos de dolor de rodilla según dónde y cuándo […]

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  2. […] Un dato que cambió mi forma de leer las resonancias: un estudio publicado en el New England Journal of Medicine encontró roturas meniscales en el 19 % de las mujeres de 50 a 59 años y hasta en el 56 % de los varones de 70 a 90 de la población general. Y el 61 % de las personas con una rotura en la resonancia no había tenido ningún dolor en el mes previo. Traducido: después de cierta edad, encontrar un menisco roto en una imagen es casi lo esperable, y no prueba que sea la causa de tu dolor. Si querés ver el panorama completo, repaso las 30 preguntas sobre dolor de rodilla que más me hacen. […]

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  3. […] Si tu consulta es por la rodilla, te puede servir leer antes las 30 preguntas sobre dolor de rodilla que más me hacen. […]

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