Por el Dr. Azer Lamour — Traumatología del deporte y terapias biológicas. Mar del Plata.
Si llegaste acá es porque una radiografía dice «gonartrosis», o porque alguien te dijo que tenés «la rodilla gastada» y que no hay mucho por hacer hasta la prótesis. Quiero empezar por ahí, porque esa frase hace mucho daño: es falsa.
La artrosis de rodilla no es un destino. Es una enfermedad de la articulación entera que, en la mayoría de las personas, avanza despacio y responde bastante bien a cosas concretas. El problema es que mucho de lo que se vende como solución no mueve la aguja, y lo que de verdad la mueve es lo que menos se promociona: la fuerza de tu cuádriceps y los kilos que carga tu rodilla.
Abajo te dejo, en formato de preguntas, lo que contesto todas las semanas en el consultorio. Separé con claridad lo que tiene respaldo de lo que no lo tiene, y cuando la evidencia es flaca o discutida te lo digo con esas palabras.
¿Qué es exactamente la artrosis de rodilla?
Durante años se enseñó que la artrosis era el desgaste mecánico del cartílago, como la pastilla de un freno que se va gastando con el uso. Hoy sabemos que es más que eso.
La artrosis afecta a toda la articulación: el cartílago, sí, pero también el hueso que está debajo (que se remodela y forma los osteofitos, esos «picos» que ves en la radiografía), la membrana sinovial (que se inflama por períodos), los meniscos, los ligamentos y el músculo que rodea la rodilla. Es un proceso con componente inflamatorio de bajo grado, no simple fricción.
Esto no es un detalle académico: cambia el tratamiento por completo. Si fuera puro desgaste, lo lógico sería usar la rodilla lo menos posible. Como no lo es, la conducta correcta es casi la opuesta: cargar la articulación de forma controlada y progresiva, porque el cartílago y el hueso responden al estímulo, y el músculo es el único amortiguador que podés mejorar.
¿Por qué me duele tanto si la radiografía «no es para tanto»?
Esta es, lejos, la pregunta más frecuente. Y la respuesta incomoda: la radiografía y el dolor no van de la mano.
Hay personas con radiografías muy alteradas que caminan sin molestias, y personas con cambios leves que viven con dolor importante. El dolor en la artrosis depende de muchas más cosas que el espesor del cartílago: de cuánta inflamación sinovial hay en ese momento, del estado del hueso debajo del cartílago, de la fuerza y el control muscular, del descanso, del nivel de actividad de las últimas semanas y de cómo tu sistema nervioso procesa esa señal.
De ahí sale una consecuencia práctica: no se trata una radiografía, se trata a una persona. La guía del NICE británico es explícita en que el diagnóstico de artrosis en una persona mayor de 45 años con dolor de rodilla relacionado con la actividad y rigidez matinal corta puede hacerse clínicamente, sin imágenes. La radiografía ayuda en algunos escenarios, pero no define cuánto te va a doler ni qué tan rápido va a avanzar.
Y al revés: si te duele mucho, eso no significa que estés «para operarte». Significa que hay que ver qué parte del dolor es modificable. Casi siempre hay bastante.
¿La artrosis no era de gente grande? Tengo 45 años
Es más frecuente con la edad, pero la edad es solo uno de los factores. Veo artrosis de rodilla en gente de 40 y pico con bastante regularidad, y casi siempre hay una historia detrás:
- Una lesión previa. Una rotura de ligamento cruzado anterior, una meniscectomía (sobre todo si se sacó bastante menisco), una fractura que compromete la articulación. Son los antecedentes que más adelantan el reloj.
- Sobrepeso sostenido en el tiempo. No es solo carga mecánica: el tejido adiposo es metabólicamente activo y contribuye al ambiente inflamatorio.
- Trabajo con carga articular alta. Años de arrodillarse, agacharse, levantar peso, subir y bajar escaleras con carga.
- Factores genéticos y de alineación. Rodillas en varo o valgo marcado concentran la carga en un solo compartimento.
- Ser mujer, en particular después de la menopausia, aumenta la frecuencia.
El punto importante: de esta lista, varios factores son modificables hoy. La edad no, la genética no, pero el peso, la fuerza, la calidad de la rehabilitación después de una lesión y el manejo de las cargas, sí.
¿Es verdad que si uso menos la rodilla me va a durar más?
No. Esta es probablemente la creencia que más perjudica a mis pacientes.
Cuando dejás de usar la rodilla pasan tres cosas, todas malas. Primero, perdés masa y fuerza muscular, y con eso el principal sistema de amortiguación de la articulación. Segundo, el cartílago necesita carga cíclica para nutrirse: no tiene vasos sanguíneos y se alimenta por difusión desde el líquido sinovial, un intercambio que se produce con el movimiento. Tercero, te volvés más sedentario en general, suele venir aumento de peso, y el peso vuelve a cargar la rodilla.
Una revisión sistemática publicada en el British Journal of Sports Medicine fue directo a esta pregunta: ¿el ejercicio daña el cartílago de las personas con artrosis de rodilla o en riesgo de tenerla? La conclusión fue que no hay evidencia de que lo empeore, e incluso hay señales de que podría tener algún efecto favorable sobre su composición.
Dicho como lo digo en el consultorio: moverte con artrosis no te va a gastar la rodilla, y quedarte quieto no te la va a conservar.
Entonces, ¿qué es lo primero que tengo que hacer?
Si tuviera que elegir dos cosas, serían estas: fortalecer y, si tenés kilos de más, bajar de peso. Ese es el centro de todas las guías internacionales serias.
El Colegio Americano de Reumatología (ACR), junto con la Arthritis Foundation, publicó en 2019 una guía que clasifica cada tratamiento por la fuerza de la recomendación. En artrosis de rodilla, las recomendaciones fuertes a favor son pocas y claras: ejercicio, pérdida de peso en quienes tienen sobrepeso u obesidad, programas de autocuidado y educación, tai chi, uso de bastón, rodillera tibiofemoral, antiinflamatorios tópicos y orales, y corticoide intraarticular. La guía de la OARSI (la sociedad internacional de investigación en artrosis), del mismo año, coincide: ejercicio terapéutico, control del peso y educación son el núcleo del tratamiento para todos los pacientes.
Ninguna de las dos pone en primer lugar una pastilla, una infiltración ni una cirugía. No es conservadurismo: es lo que mostró beneficio consistente.
¿Cuánto peso tengo que bajar para que la rodilla lo note?
Antes de los kilos, el concepto: al caminar, la rodilla soporta varias veces el peso corporal, y bastante más al bajar escaleras o levantarse de una silla. Cada kilo que bajás se descuenta multiplicado en cada paso. A eso se suma el efecto metabólico: menos tejido adiposo significa un ambiente menos inflamatorio para la articulación.
El beneficio aparece cuando el descenso es clínicamente relevante y sostenido, no con dos kilos que se recuperan en un mes. Y el mejor resultado se obtiene combinando dieta con ejercicio, no con dieta sola: si bajás de peso perdiendo músculo, parte del beneficio se va por el desagüe.
No te voy a dar un número mágico, porque no existe igual para todos. En el consultorio lo planteo al revés: fijemos un objetivo realista y medible para los próximos tres meses, con alguien de nutrición acompañando, y vemos cómo responde la rodilla. Casi siempre la respuesta aparece antes de llegar al «peso ideal».
¿Qué ejercicios sirven de verdad y cuáles me pueden empeorar?
La revisión Cochrane sobre ejercicio en artrosis de rodilla, que reunió decenas de ensayos clínicos, encontró que el ejercicio reduce el dolor y mejora la función, con un efecto comparable al de los antiinflamatorios y con beneficio que se mantiene meses después de terminado el programa. No es un complemento. Es tratamiento.
Lo que más rinde:
- Fuerza de cuádriceps y glúteos. Es la pieza central. Sentadilla en el rango que tolerés, prensa, extensión controlada, puente de glúteos, subidas a cajón. Dos a tres veces por semana, con carga que te cueste y progrese en el tiempo. «Que te cueste» es la parte que casi todos salteamos.
- Trabajo aeróbico de bajo impacto. Bicicleta fija, natación, caminata, elíptico. Mejora la tolerancia al esfuerzo, ayuda con el peso y tiene efecto propio sobre el dolor.
- Movilidad y control. Recuperar la extensión completa y mejorar el equilibrio. Una rodilla que no extiende del todo trabaja peor en cada paso.
- Tai chi. Puede sonar raro en un consultorio de traumatología, pero está entre las recomendaciones fuertes de la ACR para rodilla: combina carga suave, equilibrio y control. El yoga tiene una recomendación más débil, pero también favorable.
Lo que suele salir mal:
- Empezar demasiado fuerte y abandonar en dos semanas. El error más común de todos.
- Impacto alto sin base de fuerza. Saltar, correr en cuestas o jugar un partido sin haber construido fuerza antes es pedirle a la rodilla algo que todavía no puede amortiguar.
- Rangos profundos con carga pesada si te generan dolor que persiste. No es que la sentadilla profunda esté prohibida; es que hay que llegar a ella.
- Hacer solo bicicleta. Es buenísima para el dolor y la movilidad, pero no construye la fuerza que necesitás.
La regla práctica: durante el ejercicio puede molestar un poco, pero el dolor tiene que volver a su nivel habitual dentro de las 24 horas. Si al día siguiente la rodilla está más hinchada o más dolorida que antes, la carga fue excesiva; se baja un escalón y se sigue. No se suspende: se ajusta.
Tengo artrosis, ¿puedo seguir corriendo?
Esta la contesto mucho, porque Mar del Plata está llena de gente que corre.
La idea de que correr causa artrosis no se sostiene bien. Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en el Journal of Orthopaedic & Sports Physical Therapy encontró que los corredores recreativos no tenían más artrosis de rodilla y cadera que los sedentarios; de hecho, la prevalencia fue menor. Los que sí mostraron más fueron los competitivos de muy alto volumen y los sedentarios.
Con eso dicho, «correr no causa artrosis» no es lo mismo que «con tu artrosis podés correr lo que quieras». Si ya tenés artrosis, depende de cuánto dolor te genera, cuánta fuerza tenés y cómo manejás el volumen:
- Si corrés, te duele poco y la rodilla no se hincha, no hay razón para que dejes. Sí hay razón para sumarle fuerza dos veces por semana.
- Si cada salida te deja la rodilla hinchada por días, el problema es la dosis, no el correr. Se baja volumen, se cambia superficie, se mete bicicleta y se construye fuerza; muchos vuelven a correr después.
- Si tenés artrosis avanzada con dolor en reposo, hay otras formas de hacer aeróbico que te dan lo mismo sin el peaje.
¿Los antiinflamatorios me arruinan la articulación?
No arruinan la articulación. Lo que hay que cuidar son el estómago, el riñón y el corazón, y eso depende de la dosis, del tiempo de uso y de tus otras condiciones de salud.
Las guías recomiendan con fuerza los antiinflamatorios tópicos (en gel, sobre la rodilla) como primera opción farmacológica, justamente porque dan alivio con mucha menos exposición sistémica. Es una herramienta subutilizada: mucha gente toma comprimidos cuando el gel le alcanzaba.
Los antiinflamatorios orales también tienen recomendación fuerte, con la lógica de la dosis más baja que funcione, por el tiempo más corto posible, y con una conversación previa si tenés antecedentes digestivos, hipertensión, enfermedad renal o cardiovascular. No son para tomar todos los días por tiempo indefinido sin control.
Sobre el resto:
- El paracetamol quedó con una recomendación débil: a muchos pacientes les hace poco, aunque es una opción razonable cuando no se pueden usar antiinflamatorios.
- La duloxetina tiene una recomendación condicional a favor, y puede ayudar en dolor de larga data o en varias articulaciones.
- Los opioides tienen recomendación en contra para artrosis. El balance entre beneficio y riesgo no da.
¿Sirve el colágeno, la glucosamina, el condroitín?
Te contesto directo: para artrosis de rodilla, la guía de la ACR recomienda en contra de la glucosamina y del condroitín, y en ambos casos es una recomendación fuerte. Buena parte de los estudios que mostraban beneficio tenían financiamiento de la industria y problemas metodológicos.
Sobre el colágeno hidrolizado y la mayoría de los suplementos que se publicitan para articulaciones, la evidencia es de baja calidad y no alcanza para recomendarlos. No digo que sean peligrosos; digo que si estás gastando plata en eso, rinde muchísimo más puesta en tres meses de gimnasio con alguien que te programe la fuerza.
- Si tenés déficit de vitamina D documentado, corregirlo es razonable por salud ósea y muscular general. Eso no es un tratamiento de la artrosis.
- Una alimentación con suficiente proteína ayuda a que el trabajo de fuerza rinda. Eso tampoco es un suplemento milagroso: es nutrición.
¿Y las infiltraciones? Corticoide, ácido hialurónico y PRP
Acá hay que hacer distinciones, porque se mezclan tres cosas muy diferentes.
Corticoide intraarticular. Tiene recomendación fuerte a favor en la guía de la ACR, con una aclaración importante: su beneficio es de corto plazo, típicamente semanas. Es una buena herramienta para un episodio de dolor e inflamación que te impide hacer lo que de verdad va a funcionar: el ejercicio. Así la uso: como puente, no como plan. No se repite con frecuencia alta ni de forma indefinida.
Ácido hialurónico (viscosuplementación). La evidencia es discutida y te lo digo sin adornos. La ACR lo recomienda en contra de forma condicional para rodilla, y la OARSI lo deja en una zona de incertidumbre. Al mismo tiempo, hay pacientes que refieren alivio real y prolongado. No es una indicación de rutina ni «frena la artrosis»; si lo consideramos, es en un caso puntual y con expectativas claras.
PRP (plasma rico en plaquetas). Es el terreno donde más promesas circulan, así que voy por partes. La guía de la Academia Estadounidense de Cirujanos Ortopédicos (AAOS) de 2021 le da una recomendación de fuerza limitada: puede reducir el dolor y mejorar la función en la artrosis de rodilla, y varios metaanálisis lo muestran algo superior al ácido hialurónico a los 6 y 12 meses, sobre todo en artrosis leve a moderada. La ACR, en cambio, recomienda en contra, en buena medida porque los preparados varían mucho entre centros (concentración de plaquetas, glóbulos blancos, número de aplicaciones) y los estudios no miden todos lo mismo.
Mi postura, que es la que aplico todas las semanas: el PRP puede ser una buena herramienta en artrosis leve a moderada, en la persona correcta y como parte de un plan que incluya fuerza y control del peso. No regenera el cartílago ni cambia la radiografía, y nunca reemplaza el ejercicio. Si alguien te lo presenta como «regeneración», desconfiá. Te lo explico en detalle en PRP: qué puede y qué no puede hacer.
¿Me tienen que hacer una artroscopia para «limpiar» la rodilla?
En artrosis de rodilla, casi con seguridad no.
Es uno de los puntos donde la evidencia es más contundente. La ACR recomienda fuertemente en contra del lavado artroscópico y del desbridamiento en artrosis de rodilla. Una guía de práctica clínica publicada en el BMJ concluyó con una recomendación fuerte en contra de la artroscopia en prácticamente todos los pacientes con enfermedad degenerativa de rodilla, incluidos aquellos con lesión degenerativa de menisco en la resonancia.
Esto último merece subrayarse, porque es la trampa habitual: la resonancia muestra una rotura de menisco y parece lógico ir a arreglarla. Pero en una rodilla con artrosis, esa lesión meniscal suele ser parte del proceso degenerativo, no la causa del dolor, y sacar ese fragmento no mejora los resultados frente a un buen programa de ejercicio. El consenso de la ESSKA sobre lesiones degenerativas de menisco va en la misma dirección.
¿Hay excepciones? Pocas y bien definidas: un bloqueo articular verdadero y persistente por un fragmento desplazado es una situación distinta y se evalúa aparte. Pero «limpiar la rodilla» como tratamiento de la artrosis no tiene lugar hoy.
¿Las rodilleras, las plantillas y el bastón sirven?
- Bastón. Recomendación fuerte a favor. Entiendo la resistencia, pero descarga la rodilla de forma significativa y, si te permite caminar más, trabaja a tu favor. Se usa del lado contrario a la rodilla que duele.
- Rodillera tibiofemoral. Recomendación fuerte a favor. Las de descarga, bien indicadas, pueden mejorar bastante el dolor al caminar en artrosis de un solo compartimento.
- Rodillera patelofemoral. Recomendación condicional a favor cuando el problema está del lado de la rótula.
- Plantillas con cuña lateral o medial. Recomendación condicional en contra: los estudios no mostraron el beneficio esperado. Lo mismo para el calzado «modificado» para artrosis.
La rodillera elástica simple de farmacia puede darte sensación de contención y confianza, y eso tiene valor, pero no descarga la articulación. No la confundas con una rodillera de descarga.
¿Y el frío, el calor, el TENS, la acupuntura?
- Calor y frío. Recomendación condicional a favor. Seguros, baratos y a mucha gente le funcionan. El calor suele ayudar con la rigidez; el frío, con el episodio hinchado y caliente.
- Acupuntura. Recomendación condicional a favor para rodilla.
- TENS (electroestimulación transcutánea). Recomendación fuerte en contra en artrosis de rodilla y cadera.
- Masaje y terapia manual como tratamiento único. Recomendación condicional en contra. Pueden acompañar un programa de ejercicio, no reemplazarlo.
- Sueño, estrés y ánimo. No es un detalle blando: el dolor crónico empeora con mal sueño, y las intervenciones de tipo cognitivo-conductual tienen recomendación condicional a favor.
¿Cuándo toca la prótesis de rodilla?
Cuando se cumplen, juntas, tres condiciones: artrosis avanzada documentada, dolor que te limita la vida cotidiana (dormir, caminar las cuadras que necesitás, trabajar) y un tratamiento conservador bien hecho que ya no alcanza.
Subrayo «bien hecho», porque muchas veces el paciente llega diciendo que probó todo y, cuando revisamos, hubo dos infiltraciones, antiinflamatorios a demanda y unas sesiones de kinesiología de hace tres años. Eso no es un tratamiento conservador agotado.
La prótesis de rodilla es una cirugía con resultados muy buenos en la indicación correcta: alivia el dolor y recupera función en la gran mayoría de los pacientes bien seleccionados. También tiene su letra chica: es una cirugía mayor, requiere una rehabilitación seria de meses, una proporción de pacientes queda con alguna molestia residual y la prótesis tiene una vida útil. En algunos casos de artrosis limitada a un compartimento existen alternativas como la prótesis parcial o la osteotomía, que se evalúan caso por caso.
La fuerza con la que entrás a una cirugía de rodilla predice en buena medida cómo salís. Trabajar el cuádriceps antes de operarse no es tiempo perdido: es parte de la operación.
¿Qué pasa si no hago nada?
La artrosis de rodilla no evoluciona igual en todos. Hay personas que se mantienen estables por años y otras en las que avanza más rápido. Lo que sí es predecible es lo que pasa con el resto del cuerpo si la respuesta al dolor es dejar de moverse: se pierde músculo, se gana peso, se pierde capacidad aeróbica y aumenta el riesgo cardiovascular y de caídas. Y la rodilla, con menos músculo y más peso, duele más. Ese círculo es el verdadero enemigo, y es el que sí podemos cortar.
Señales de alarma: cuándo no esperar al próximo turno
- Rodilla roja, caliente e hinchada con fiebre o decaimiento general. Puede ser una infección articular y es una urgencia.
- Dolor que no te deja apoyar el pie, en especial después de un golpe o una caída.
- Hinchazón brusca e importante instalada en pocas horas, sin un esfuerzo claro.
- Bloqueo real de la rodilla: se traba y no logra extenderse ni flexionarse, no es solo rigidez.
- Dolor nocturno intenso y progresivo que no se alivia con el reposo, sobre todo con pérdida de peso sin explicación o antecedentes de cáncer.
- Pérdida de sensibilidad, hormigueo o debilidad franca en la pierna.
- Deformidad de la rodilla que cambia rápido en semanas o meses.
Cómo encaro esto en el consultorio
La consulta empieza con tu historia (qué te limita, en qué momento del día, desde cuándo, qué probaste) y un examen físico completo, que incluye medir fuerza y rangos. Pido imágenes cuando la decisión clínica las necesita, no de rutina. Y salís con un plan con fecha de control: qué ejercicio, con qué progresión, qué hacer en los días malos, qué medicación y por cuánto tiempo, y qué vamos a medir en la próxima visita. Si la conversación tiene que pasar a la cirugía, va a ser con los números en la mano y sin apuro.
Dónde me podés consultar
Atiendo en tres consultorios de Mar del Plata. Elegí el que te quede más cómodo:
- Sanatorio Belgrano — Belgrano 4329 · lunes de 14 a 17 h · (0223) 499-1900 · turnos en línea
- CIS Consultorios Integrales del Sur — Fortunato de la Plaza 3668 · jueves de 16 a 19:30 h · (0223) 489-7029 · turnos en línea
- Apex Médica — España 2155, 1.er piso · martes de 13:30 a 15:30 h y viernes de 9 a 13 h · WhatsApp 223 541-2638
Traé los estudios que tengas, con las imágenes y no solo el informe. También podés dejar tus datos y te contactamos.
En resumen
- La artrosis no es desgaste inevitable y la radiografía no determina cuánto te va a doler.
- Fuerza y peso son las dos intervenciones con mejor respaldo. Todo lo demás es secundario.
- Moverte no te gasta la rodilla. Quedarte quieto es lo que la empeora.
- Suplementos, «limpieza» artroscópica y TENS no tienen respaldo; el ácido hialurónico es discutido, y el PRP puede ayudar en casos seleccionados, siempre junto al ejercicio.
- La prótesis es una gran solución en el momento correcto, y ese momento se define con tu vida, no con una imagen.
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Dr. Azer Lamour — Traumatología del deporte y terapias biológicas. Mar del Plata. Revisión médica: octubre de 2026.
Esta información es orientativa y tiene fines educativos. No reemplaza la consulta médica: cada rodilla y cada persona son distintas, y el tratamiento adecuado para vos solo puede definirse en una evaluación clínica.


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